Soho House Barcelona, mi segunda casa



La primera vez que traspasé la House en Barcelona, pensé que me había equivocado. Nada mas entrar la acogida fue brutal, cálida, cercana y con muy buena onda. Tenía la sensación de haber viajado si coger ningún medio de transporte, ni comprado ningún billete; bueno… mi moto. ¿Dónde estoy? En Londres? En Berlín? En NYC? o en Paris? Podía ser cualquiera de estos sensacionales lugares, pero estaba en mi ciudad.


Gente simpatiquísima, guapa, bueno, muy guapa, te recibe y te rodea por todas partes. Para mi “gente guapa” abarca mucho más que la belleza física, se entiende a personas empáticas que buscan tu mirada y buscan tu sonrisa.


Primera sensación de sentirte como en casa sin tener que hacer nada más que formar parte de una comunidad de personas multidisciplinares con alguna característica en común. Creativos, publicistas y comunicadores en general que crean sinergias y buscan complicidades en cada segundo. Razas, espíritus, edades, orígenes y personalidades se entrelazan entre si a ritmo de una música sugerente según el momento de día. Un lugar donde el “usted” no existe, ni la corbata tampoco, donde el móvil nunca suena y el disparo de la cámara tampoco.


Una casa, un salón, o una terraza donde se respeta el espacio y el nombre de todos sus miembros. Eso me gusta, eso mola mucho.


Acostumbrados a acudir a algunos clubs donde no te dejan entrar sino te la pones (nunca entendí el porque), entrar en un lugar donde te prohíben llevarla, mola.


La corbata tiene los días bastante contados en mi opinión…


Un lugar que cambia completamente de forma camaleónica según la hora del día SH BCN, especialmente por la mañana el salón se llena de blanco. Las pantallas de los "MAC" cogen todo el espacio, y los desayunos se instalan junto a cada propietario, entran y se van incorporando entre mesas, sillones, pufs y sofás, personas distintas, con sus looks informales pero a la vez muy estudiados. En la House la estética es un valor en alza, es un juego donde todos sus socios no se visten sin pensar….a veces sentarse solos sin hacer nada, es una fuente de inspiración por muchas cosas.


A mediodía, las comidas de trabajo arrancan claramente al cierre de proyectos, o al inicio de nuevos. Buena comida con un equipo también ecléctico de gente joven muy cercana que te llama por tu nombre y se sabe tus preferencias.


Nosotros entramos, salimos, vamos a entrenar, a bailar o a relajarnos a la piscina, bolsa arriba y bolsa abajo.


Hablamos en inglés más que en español, lo cual siempre es una ventaja y las caras cambian cada día.


La joya de la House sin duda es el cine, mi remanso de paz. Era y es un lujo. No digamos más, hay que verlo.


No puedo terminar este post sin dedicar unas líneas a la sub House, la terraza y el micromundo de amigos socios que se crea en torno a la piscina y a las camas más codiciadas de la ciudad. Esa es merecedor de otro capítulo que prometo escribir.


Gracias Soho House BCN por entrar en mi vida en un momento muy especial y por hacerme sentir especial cada vez que atravieso esa puerta de la plaza de Duc de Medinaceli nº 4. Mi segunda casa y mi “ONU” particular”.

María Vives.

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